El rodaje de una película de Berlanga o en una pesadilla de Kafka
Opinión: “Últimamente, Manacor se parece más a un plató de cine barato, donde los vecinos somos figurantes sin derechos, que a aquel pueblo de calma y respeto que solíamos ser”
¿De quién es la culpa de este caos absoluto? ¿Es de un Ayuntamiento incapaz de poner orden y sensibilidad, o es que el difunto cometió la imprudencia de no pedir permiso para fallecer un día
AGENCIA MANACORNOTICIAS 01/05/2026 - 09:14:04
A las 19:45, el sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores intentaba oficiar una ceremonia fúnebre. Se desgañitaba en vano, luchando por que sus palabras

Opinión: “Ayer, a las 19:30 de la tarde, tuve que pellizcarme dos veces para convencerme de que no estaba atrapado en el rodaje de una película de Berlanga o en una pesadilla de Kafka. Desgraciadamente, la realidad era mucho más grosera. Últimamente, Manacor se parece más a un plató de cine barato, donde los vecinos somos figurantes sin derechos, que a aquel pueblo de calma y respeto que solíamos ser.

La escena fue, sencillamente, infame. A las 19:45, el sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores intentaba oficiar una ceremonia fúnebre. Se desgañitaba en vano, luchando por que sus palabras llegaran a los fieles. Mientras tanto, justo en la puerta y con un descaro insultante, una banda de mariachis atronaba con "Mackie el Navaja" como banda sonora de una oración por la difunta. La ignominia no terminó ahí: en el momento sagrado en que el sacerdote alzaba el cáliz, el redoble estruendoso de una banda de tambores enmudeció por completo el rito, sepultando el recogimiento bajo un ruido mediático insoportable.

tuvo la indecente idea de plantar un set de rodaje en el umbral del templo. Se ve que para algunos, el espectáculo está por encima del dolor humano y del duelo de una familia que acaba de perder a su madre

Algún "iluminado" —seguramente por luces que no son de este mundo— tuvo la indecente idea de plantar un set de rodaje en el umbral del templo. Se ve que para algunos, el espectáculo está por encima del dolor humano y del duelo de una familia que acaba de perder a su madre.

En Manacor, el respeto por los muertos y el consuelo de los vivos parece haber pasado a mejor vida. Ya no sabemos si caminamos hacia el progreso o si estamos atrapados en una película de malnacidos que no termina nunca. Solo me queda lanzar una pregunta a quienes lean estas líneas: ¿De quién es la culpa de este caos absoluto? ¿Es de un Ayuntamiento incapaz de poner orden y sensibilidad, o es que el difunto cometió la imprudencia de no pedir permiso para fallecer un día que no molestara al rodaje?". Pere.

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